Bien, creo que el blog ha sido ya abandonado. Triste asunto. No importando eso contaré un poco de mi experiencia personal con la idea de Dios.
El problema que tengo con Dios como concepto es recurrente en mi vida. Desde muy pequeño me he negado a creer. El entender el cómo y el por qué de lo que me rodea me ha sido siempre necesario. Esto aunado a una rebeldía casi innata y una madre de religión cambiante (al menos en mi niñez) ha hecho de mi un ateo a ultranza.
En el principio, como todo niño, yo buscaba explicaciones de los sucesos cotidianos pero en cierto momento me tocaban preguntas de un poco mayor complejidad. Esas dudas versaban sobre el proceso de la lluvia, o la formación de las piedras o cosas así. (No soy tan mamón como para afirmar que a los seis años preguntaba el significado de la vida). Los adultos a mi alrededor tendían a contestar o bien "Porque dios lo quiso así" o "Porque sí". En mi mente se hicieron sinónimos, así como su grosería y falta de interés hacia mi.
La insistencia de mis abuelos hizo que a mi hermano y a mi nos enviaran al catecismo. La "clase" era una burla, una señora apenas letrada de aproximadamente un chingo de años (En mi concepción de la realidad de entonces figura como algo tan antiguo como el pueblo mismo, es decir unos 300 años.) que nos pedía silencio para leernos (Muchos de la clase a pesar de tener como 10 años no sabían leer decentemente) partes de un libro que nos hacían comprar y que parecía un comic con Jesús de héroe. Era tan aburrido como solo las ancianas creyentes pueden ser.
Lo único bueno es que iba el cabrón de mi hermano y a pesar de que estábamos bien chicos, él tenía seis y yo siete, armábamos buen relajo. Nos aventábamos cosas, salíamos al baño en incontables ocasiones a mojarnos las manos y hacíamos preguntas hasta desesperar a la señora. El curso lo pasamos con un honroso ocho sin haber aprendido siquiera una oración. que farsa. Después de la ceremonia de confirmación le dijimos a mi mamá que no queríamos hacer la comunión y nos dijo que como quisiéramos. Lo mejor del asunto es que ninguno está bautizado, ja. Desde esa época digo que soy ateo.
Tiempo después y con un tanto más de educación comprendí que era incorrecto negar categóricamente la idea de Dios como tal. Esto no impide que critique enormemente su existencia como fenómeno explicativo, como hipótesis de la realidad.
Me parece que no explica correctamente los sucesos de la vida cotidiana y mucho menos puede servir como herramienta para predecir lo venidero. Es endeble lógicamente debido a que se autocontiene. No funciona al momento de educar, convierte a los niños en receptores en lugar de permitir un libre pensamiento sobre el mundo.
Con cierta perspectiva no podemos ya afirmar al estilo del mejor positivismo de Comte la ausencia de un Dios, pero me parece patético superditar la existencia a la busqueda de consuelo inmaterial.
miércoles 10 de junio de 2009
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2 Blasfemias:
Demasiado preguntas ingenuas, la mayoría de ellas cuasi respondidas. No, el asunto no es tan cómodo de ser tratado contrastado con sentido para empujar al pensamiento a pensar. Bien, pues, comencemos a intentar mostrar lo que pretendo mostrar. Primero: todos nuestros los actos humanos como todos los hechos de la naturaleza, se comportan obedecientos reglas precisas, muy estrictas y bien definidas, algunas de las cuales vienen siendo desentrañadas por la inteligencia humana. Esas reglas inteligentes que ordenan de modo infalible (infalibles, cuando menos para la manera humana de definir lo infalible)constituyen ese código que nos conduce a reconocerle un sentido a la naturaleza. Ese sentido, -material o inmaterial-, que le concede orden a la naturaleza, que lo arregla, siguiendo el sentido lógico del pensamiento humano, unos tienen el plenísimo derecho de llamarlo "naturaleza de la materia", mientras, otros, siguiendo la misma lógica del pensamiento humano, alcanzan el plenísimo derecho de llamarla "naturaleza divina o dios". Su origen, su sentido, sus motivos, sus impulsos, sus fines, sigue siendo igualmente desconocido para el pensamiento humano. ¿Responde mi respuesta a algunas de las preguntas que Ud. se viene haciendo desde niño? Si es así, me coplace dejarlo con la satisfacción de conocer una respuesta que lo deja en paz, en el mismo lugar de antes: haciéndo se más preguntas. Si no le contesta ninguna de sus preguntas, me complace dejarlo, como a todo el mundo, en el mismo lugar de antes, sin conocer la respuesta de lo mismo que nadie ha logrado responder de modo minimamente aceptable, que se trata del origen del origen. Las demás, como si Jesucristo o Mahoma, Buda o Chrisna, la galaxia o el átomo, son minucias de las limitaciones de la ciencia.......
Hola. Me recuerda a mi infancia, eran preguntas silimares y las respuestas clásicas " porque si" o " asi debe ser" o " no preguntes"
¿ cuanta gente tendrá inquietudes desde niños? y éstas han sido apagadas por la educación religiosa intolerante que diezma el pensamiento crítico desde la tierna infancia.
Un saludo.
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